Una ha ido a la facultad, ha tenido tres años obligatorios de sociología, ha leído a Marx y a Engels y se ha recibido airosamente. Una es de clase media, ha mamado la cultura occidental y sin quererlo, parte de la cristiana; ha tenido que debatirse entre sus propias contradicciones y, en fin, le ha tocado vivir desde la primer bocanada de aire en este mundo cruel.
Una es, como todos, el resultado de una suma de complejidades y está abrasada por las venturas y desventuras políticas que marcan el rumbo de la sociedad en la que se pasa las horas, los días y los pensamientos. Una ha leído sobre “la burguesía”, y cree que la entiende. Ve, por ejemplo, “Teorema” de Pasolini y dice: “ah, esa es la burguesía”. Ve, por ejemplo, “El ángel exterminador” de Buñuel y dice: “ah, esa es la burguesía”. Se ve en el espejo y a pesar suyo debe admitir: “ah, esa es la burguesía”.
Hasta que un día, gracias a su feed virtual cotidiano y al fantástico sitio Letters of note se topa con la carta que un señor llamado John Snyder le escribió a su padre tras haber sido víctima y testigo del naufragio del Titanic. Un señor que estaba terminando su luna de miel, que para volver a casa había comprado pasajes en la clase acomodada del mejor barco del mundo, y que tenía una esposa lo suficientemente asustadiza como para llevarlo a cubierta no bien el crucero tembló en medio de la noche. Sigue leyendo


El 12 de septiembre de 2001, el diario francés Le Monde titulaba Nous sommes tous Américains; una declaración de solidaridad con los estadounidenses, en momentos en que sufrían el peor shock colectivo de su historia. No que no hayan sufrido otros, pero los ataques del día anterior no se comparan a nada visto hasta entonces. Diecinueve hombres secuestraron cuatro aviones comerciales; estrellaron dos contra las Torres Gemelas, otro contra el Pentágono, y un cuarto cayó en Pennsylvania en circunstancias confusas, cuya versión oficial es que los cuarenta pasajeros tomaron control del avión y se inmolaron antes de alcanzar la Casa Blanca.




Una amiga argentina, residente en Bilbao, ha mandado este correo:







