Felices juntos

Donde estés habrá música

Mayo 6, 2008 · 1 Comment

Vamos a extrañar tus pilas, Laura. Vamos a extrañar tus anécdotas bizarras, tu manera de hacernos reír. Vamos a extrañar tus programas de radio, tus revistas, tus fiestas, tu voluntad de armar proyectos, de armar equipo. Los días pasan y de a poco nos damos cuenta, yo me doy cuenta, de que te fuiste. Pero nos has dejado tanto que tenemos Laura para rato, para siempre. Ojalá que, desde donde estés, sientas todo el amor que te tenemos; ojalá te estés burlando de nosotros con tu incorrección política y tu gran inteligencia, ojalá sigas, desde donde estés, escandalizándote por los males de este mundo, y empujando para que podamos arreglar algo.
Lo que es seguro es que donde estés habrá música. Y quienes te recordamos te recordaremos siempre con un fondo musical, el mundo que tanto adorabas.
Un abrazo, querida Laura.

La amiga periodista, radiofílica y musicómana Laura Araujo nos dejó el 4 de mayo. Una pionera de los medios jóvenes en Mendoza, será recordada siempre por sus amigos, colegas y radioescuchas.

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Glamour mon amour

Abril 23, 2008 · 4 Comments

Ah, con mis chicas las Glamour nos podemos dar el gusto de decir “yo tuve una banda”. En diálogo con l’amiga bloguera Cass me entró la nostalgia por tan bellas épocas. ¿Y qué importa que hayan dicho que mi bajo era muy fácil, que está mal tocar con púa, que Alicia tocaba muy fuerte, que por qué letras en inglés? ¿Y qué importan la serie de papelones en “El Andén” -incluido el look ballenato que llevábamos Cecilia y yo-, y qué la noche que tocamos en el festival de heavy metal, ante prepúberes con ganas de pegar patadas y plomos que nos decían “esto es rock and roll, loquita”? Luz ese día llevaba una ananá (¿o era melón?) sacado de no sé dónde. ¿Y qué importa el recital de cierta srta. cabra en San Luis, donde todo estaba más desolado que en medio del desierto de Lavalle? ¿Y qué importa habernos hospedado en la casa de un por poco mercenario chileno si había justo un eclipse de luna sobre Valparaíso? ¿Y qué importa que no nos pagaran si al final siempre terminaban pagándonos? Todo eso importa y mucho, en nuestra hermosa memoria de chicas con banda. Aguante Glamour y nuestras fiestas con bizcochos violeta que nunca hicimos, aguante el rap que alguna vez haremos. Aguanten los recitales que recontra llenamos, y las incondicionales Mariana G., Mariana A. y Sofía O. Aguante la primera sala de ensayo en lo de… ese al que le sé imitar la cara, la segunda en lo de Gise, la tercera en lo del abuelo de Alicia!, la cuarta en la pieza de Alicia, jajaja. Gracias a Rogelio por la paciencia inicial y el bajo. Y a todos los que siempre nos iban a ver y gritaban “Aguante Glamouuuuur”. A Leo y a Laura por las notas. Y ya parémosle con los agradecimientos porque volveremos, sí que volveremos.

Acá la última nota que nos hicieron.
Acá la del tercer aniversario.
Acá la peor foto.

Pf… y no están online las notas anteriores, la gran nota del debut, en invierno de 1999, ni la de revista Zero que causó harto revuelo porque salíamos con los hombros (oh my god!) al desnudo.
Las quiero y las extraño, mis muñecas.

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Third

Abril 19, 2008 · 1 Comment

     A caballo bajado gratis no debieran mirársele los dientes, pero en fin. A ver, el disco está bueno. De a momentos muy bueno. Es cierto que el último tema (”Threads”) tiene algo de Alice in Chains cuando ensayaban en el garage, pero lo salva el hecho de que Beth Gibbons haya concedido, finalmente, tras más de 40 minutos de disco, hacer algo distinto con su voz. Lo hace al final del tema, cuando ya pa qué te vas a poner a hacer algo si todos los sonidos se están desvaneciendo. Pero lo hace. Amo Portishead. Qué bueno es Portishead. Pero Portishead, así como uno lo conocía, que cerraba los ojos y se estremecía ante cada nuevo tema, porque joder, ni un tema malo tenían, ni un tema soso, es más, nunca tuvieron temas, tenían canciones, hermosas canciones, melodías puras. Bueno, ese Portishead ya no está. Pareciera que sí: nada tontos, abren el disco con “Silence”, los fans sonríen y aseguran “they’re back”. Pero luego pasa algo raro. Diríase que es el disco solista que Beth Gibbons sacó, con ruiditos y arritmias locas. Quienes esperen escuchar su voz de bruja dolida, sus maravillosos falsetes y lamentos de banshee traicionada, se sentirán decepcionados. Ella ha decidido susurrar.
Aparte de “Silence” me gustan mucho “Magic doors” y “The Rip”. Me gusta el tempo enloquecido y sutil de varios temas, esa cosa trippy que no han perdido, pero que ahora ya no combinan con sentimientos explosivos. Digamos que han “crecido” o se han posmodernizado, que es lo mismo, en este caso, que decir que se han desenojado. Una lástima. Hay bandas que no debieran reconciliarse con nada, nunca.
Tuíto el disco puede bajarse desde este blog. Cuestión de ir con el cursor hasta abajo, porque lo subieron hace ya unas semanas.

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Mi primo en el BAFICI

Abril 10, 2008 · 1 Comment

Invito a mis fieles lectores a no perderse el documental Crítico, del talentoso realizador y crítico do Brasil, Kleber Mendonça Filho. Allí reúne la mirada de setenta cineastas y críticos profesionales en torno a la relación, a menudo conflictiva, entre artista y observador, creador y crítica. En el documental participan directores como Gus Van Sant, Fernando Meirelles, y Carlos Saura, y críticos de Cahiers du Cinema, Télérama, Variety, Postif, etc., para reflexionar sobre un arte que lucha por mantener su humanidad en un ámbito enormemente ceñido a parámetros comerciales e industriales (caramba que me puse solemne).

 
 
Fecha: 10 de abril
Horario: 17.45
Sede: ABASTO SALAS HOYTS
Sala: Sala 6
 
 
 
Fecha: 12 de abril
Horario: 22.00
Sede: ABASTO SALAS HOYTS
Sala: Sala 6
 
 
 
Fecha: 13 de abril
Horario: 18.15
Sede: CINE ATLAS SANTA FE
Sala: Santa Fe 2

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La pucha con He-man II

Abril 4, 2008 · 1 Comment

Me tomo la libertad de citar como post lo que ugeseg dejó como comentario en una entrada anterior, porque me pareció una preciosura.

De he-man, me acuerdo de haber tenido la versión en plástico de sorceres y teela, y de un episodio horrible que marcó mi infancia: varicela o algo así. Contagio a mi hermano, reclusión forzosa en la era de los dos canales. He-man mitigaba un poco el encierro y la comezón. Para animarnos, mi madre tiene la desfachatez de regalarnos, a él un Trap-Joe (de lejos, el malo que tenía más onda, tenía un par de brazos intercambiables -antecedente absoluto de la psicoarma- y una mandíbula móvil que era un delirio) y a mí, pues… un Triclops ¿se acuerdan de Triclops?. podría acuñarse la siguiente frase: “tenés menos onda que Triclops”.
Yo ya había pasado por alto el orco x teela, el battlecat x la valijita de juliana doctora, pero, les juro, esto ya era demasiado.
¿Qué hice? la mandé a mi vieja, con todo el despotismo de mi enfermedad, a cambiar el Triclops por otro Trap-Joe. Después no sabíamos qué mierda hacer, el mundo era demasiado estrecho para dos Trap-Joes. Si hubiera sabido en ese entonces la historieta de cástor y pólux, tal vez podríamos haber jugado a algo.

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Hay cada nabo

Marzo 28, 2008 · 5 Comments

eh.jpg Soñé que estaba por ir a un recital de Pixies y que tenía que explicarle a alguien que era la mejor banda del mundo y que jamás jamás se habían vestido para la ocasión. Que la bajista era muy alta, el vocalista un iluminado, que el baterista a veces cantaba temas (como este maravilloso), que tenían toda, toda la onda del mundo, todos los gritos, todo el romanticismo y la desfachatez menos afectada de la historia del rock. Lindo sueño. Y un día voy caminando por una calle de lo más barrial y me encuentro con la persona de la foto, que al verme verlo se tapa la cara y se da vuelta, temiendo acaso que yo le salte encima con la libido al tope y le ruegue me firme un autógrafo en el escote. Pffff. Aguante Pixies.

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Annemarie

Marzo 27, 2008 · 3 Comments

annemarie.jpg No, bueno, qué cansancio. Por suerte, menos mal, a dio’ gracias que no me hago cargo de las muchas décadas de burocracia capitalista que le muerden la cola a la gestión pública que a la vez le muerde la cola a los mohosos resortes burocráticos y así para siempre. Resuelvo lo que se puede e intento no homologar determinados modos de organización en mi propio cerebro. Eso ya comporta todo un trabajo de por sí. Y luego creo que la cabeza me dará para seguir en casa con otras cosas. Al final me está dando: conseguí vender una nota sobre Annemarie Schwarzenbach, ya la levantaré cuando la publiquen, en mayo. Annemarie era una escritora suiza, adicta a la morfina y rabiosamente triste. Parece que sacudía a quienes la miraban con una sensación parecida al extraño vacío que deja imaginarse el infinito. Un escritor (que no fue Klaus Mann, como se dice por ahí), le agradeció por pasear en este mundo “su bello rostro de ángel devastado”. Y mientras la Segunda Guerra latía bajo Europa, ella viajaba intermitentemente a Persia. A otros lugares también, pero sobre todo a Persia. Todavía intento averiguar por qué, por qué quiso ir tanto ahí. En eso estoy, leyendo y leyendo y leyendo sobre ella, asomándome a su ventana, escudriñándola en fotos viejas. Conseguí finalmente Muerte en Persia, su único libro traducido al castellano. Huidizo el libro, como ella. Bueno, me voy a cenar.

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Anoche

Marzo 16, 2008 · 2 Comments

bob.jpg

ANTES
A: Qué lindo, no hay rolingas…
N: ¿Cómo así estamos en la cola con señores de cabello pintado por los años? Y mirá el pantalón ochentosísimo de esa mujer…

DURANTE
N: Me enamoré de un sexagenario.
A: Seh…

MÁS TARDE, tras hipnosis musical
N: Lo que acaba de pasar es hermoso.
A: Maravilloso.

HACIA EL FINAL
N: ¿Qué harías si Bob Dylan viene y te…
A: Me desnudo.

FIN:
A: No me gustó la versión de “Blowin’ in the wind”.
N: Igual está buena.
A: Mm, es que yo había soñado con ver otra cosa.
N: ¿Y el “Thank you, Buenos Aires”?
A: Tal vez le dé pereza andar saludando.
N: ¿Vos decís que disfruta lo que hace?
A: ¿Hacer música?
N: No, shows
A:

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Inspiraciones I

Marzo 11, 2008 · 4 Comments

marvin.jpg Automáticamente pienso que hice algo mal y que me van a echar. Si entra el jefe de mal humor, o el jefe de él pasa sin saludar, es porque han estado hablando mal de mí la noche anterior. Si una de las secretarias no me sonríe, es porque acaba de recibir la noticia de mi despido y da cuenta de la prolongación jerárquica que le toca poniéndose antipática conmigo. Si la gente de mesa de entradas no responde con un “buenos días” a mi mismo exacto volumen, es porque no acaté alguna tácita forma protocolar y de eso no se vuelve. Tampoco se vuelve de la fama de ratera. Ayer el chico que tengo al lado se pidió dos cafés; quería uno doble, pero no había tazas grandes, así que vengan dos pequeñas. Y yo vacié una pensando que era para mí, pero qué amable colega, pensé, muchas gracias, le dije. Y él tuvo la delicadeza de explicarme el malentendido primero, y de no arrebatarme la taza después. En fin, que cada día puede ser el último en el puesto de trabajo, estoy al borde del peligro todo el tiempo, en la mera, mera cornisa. Es divertido, no crean. Cuando la neurosis se pone así hiperactiva, se anula a sí misma para volverse una muy inagotable fuente de imaginería a utilizar -ojalá- en propósitos menos zonzos.

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The system

Marzo 6, 2008 · 5 Comments

florida.jpg Es medio triste comer un pancho de parada en Florida a las tres de la tarde. También lo es comer un dudoso triple de pollo, a la vuelta del kiosco que vende los panchos. Es como la soledad mal llevada. Pero se cede a eso o se desembolsan 28 pesos en un restaurante con entrada y postre, y se vuelve tarde y culposa al puesto de trabajo. No más la tarta que había preparado la noche anterior, con un vaso de vino o un licuado, sobre mi propia mesa en mi alquilada casa, con mis propios platos, cubiertos, ingredientes y timing. Ahora siempre será almorzar afuera, hasta que le agarre el ritmo a la oficina, la confianza a los colegas, y pregunte cuál es el mejor lugar para pedir el almuerzo delivery que comeré frente a la computadora. Ahora ya no más regodearme silenciosamente en el hecho de que nunca tengo que tomarme subtes en hora pico, porque empecé a tomarlos. Ahora voy al centro todos los días, antes sólo cuando quería o cuando tenía que facturar alguna cosa que había hecho desde casa. Ahora tengo un jefe de a de veras, de esos que están tras una puerta tras una secretaria. Durante ocho años trabajé así como escribo ahora, descalza, despeinada y levantándome cada cinco minutos a hacer otra cosa. Mail, teléfono y word era todo lo que necesitaba. Ahora tengo que hablar mucho, saludar, sonreír, ir bien vestida… No me quejo, no me molesta realmente ni peinarme ni vestirme ni bañarme todos los días a las 8 am. Es que estoy un poco en shock con todo esto porque yo vivía de otra forma. Y me pregunto qué cambiará en mí. Forzosamente ha de cambiar algo; aparte de mi situación financiera a fin de mes, me preguntó qué cosa más profunda comenzará a gestarse con la nueva rutina, con ver a Buenos Aires así de cerca todos los días.

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No luck

Febrero 22, 2008 · 5 Comments

matchpoint.jpg La otra noche estaba viendo por segunda vez Match Point de Woody Allen. Cuando uno ve por segunda vez una película que le ha gustado mucho, la atención se va solita a percibir elementos que la primera vez pasó por alto. En este caso, mi atención estuvo en las óperas de fondo (un personaje más, la tragedia que pulula en cada rincón de la vida), y en los gestos ínfimos de Chris, el protagonista. Chico con suerte. Siempre cayendo bien parado, joder. Luego está Nola, que en cambio no tiene nada de suerte. O mejor: no tiene buena suerte. En El guardián entre el centeno, de Salinger, Holden Caulfield dice en un momento: “Cuando ya había cerrado la puerta y volvía hacia el salón me gritó algo, pero no le oí muy bien. Creo que dijo ‘buena suerte’. Ojalá me equivoque. Ojalá. Yo nunca le diré a nadie ‘buena suerte’. Si lo piensa uno bien, suena horrible”. Y es que ¿qué confianza verdadera pueden poner en nosotros quienes nos desean sólo “buena suerte”? “Que te las arregles en este abismo de incertidumbres”, dicen. Es un deseo lleno de visos oscuros. En fin, en todo caso, Chris apunta con la escopeta a la amante de la que debe deshacerse. Ella aún no lo ha visto. La llama: “Nola!”. Suponemos que ella se da vuelta, porque Woody Allen, sabiamente, no la filma allí; estamos en un primer plano de Chris, y Chris dispara. Y de inmediato, con el fogonazo de la escopeta, resonó en mis oídos “Nola-No luck”. Se pronuncian igual, salvo por la “ck” del final. ¿Coincidencia? No sé, el sentido de las coincidencias suele ser tan inasible como el de la suerte, pero que existe, existe.

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Suerte

Febrero 19, 2008 · 3 Comments

Me ha cagado encima una paloma. Sobre todo, me estremeció el sonido. Parecía que una señora me había baldeado desde su balcón, eso creí primero, que me había tirado encima el agua tibia con pelusas del living, migas de ver tele, tierra reseca de macetas moribundas. Pero era en cambio una paloma en plena Avenida Pueyrredón. Pegué un grito de niñita por el susto, de asco tras la revelación y me quedé mirando mi brazo y mi blusa por dos minutos sin saber qué hacer, con la boca abierta, como en las películas. Alguien me dijo “es buena suerte, es buena suerte”. Me lavé como pude en el baño de un expendio de patys. Más tarde, en casa, vi que la parte de atrás de la blusa también estaba manchada, tooooda la espalda, y seguía por la falda, marcando una fina línea que se perdía a la altura media de los muslos. La paloma era inusualmente potente, yo inusualmente suertuda.

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Celos cognitivos

Febrero 15, 2008 · 7 Comments

miguelito.jpg Con la psicóloga me pasa a veces lo mismo que le pasa a Miguelito cuando, todavía en la playa en la que se conocieron, Mafalda le dice que está contenta de que vivan cerca y que en la ciudad le va a presentar a todos sus amigos. Miguelito entonces piensa: “¿Cómo? ¿Tiene amigos? Yo pensé que era su único amigo y ahora resulta que sólo soy un amigo más”, algo así. Hoy salgo de mi sesión (o clase, para el caso), y mi psicóloga recibe con el mismo buen humor con el que me recibe a mí, a una chica rubia como diez años más chica que yo. Y se meten al consultorio (o aula). Yo me quedo en el descanso de la escalera mirando ensombrecida la escena y pensando que no soy su única “paciente” (alumna), sino tan sólo una más, y que las pilas que mi profe pone cuando habla conmigo, se las pone con cualquiera. Ni modo.

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Khazars

Febrero 13, 2008 · No Comments

khazars.jpg Agradecida eternamente a Lela por haberme regalado el Diccionario de los Khazars, una novela serbia escrita por Milorad Pavic. Me consiguió la versión femenina, que sólo difiere en unas pocas líneas -al parecer cruciales- de la masculina. Alguna vez encontraré esa versión y la revisaré. Yo no puedo creer tanta belleza. El diccionario tiene tres vertientes, la cristiana, la judía y la musulmana; cada una reconstruye la historia del pueblo extinguido de los Khazars, antes de su decadencia, que comenzó cuando eligió una de esas tres fes, nadie sabe cuál. Como el formato es el de un diccionario, se puede leer como sea, empezando por donde a uno le parezca, saltando de referencia en referencia. El Ulysses y Moby Dick, las únicas novelas que me había propuesto leer este año, tendrán que esperar hasta por lo menos mayo. Porque cada hoja del Diccionario tiene tal intensidad que sólo puede leerse muy despacio, y mejor en la cama, antes de dormir, porque la prosa tiene la profundidad casi mágica de los sueños.

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Un año

Febrero 5, 2008 · 5 Comments

cumple.jpg Este blog cumple un año hoy, me acabo de dar cuenta. Sabía que era por estas fechas, menos mal que me fijé, porque soy muy respetuosa de los cumpleaños, sobre todo cuando me involucran personalmente. De aproximadamente cero visitas en los cinco primeros meses, el sitio ha levantado a un promedio de 130 por día, con lo que sigue siendo tan impopular como siempre, o de culto, si se prefiere. Generalmente la gente llega aquí buscando el término spooning en google, que significa “hacer cucharita”, con lo que desemboca aquí, justamente en el primer post. Se lee mucho esto, esto, y esto otro. A mí me gusta este perfil y esta mini-crónica. Acá no entra nadie, creo que es, hasta el momento, el post más impopular.

¡Muchas gracias a mis fieles comentaristas! Les he tomado cariño, no crean…
Ta prontito,
Ana.

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Otro escalofrío en la matrix

Febrero 1, 2008 · 4 Comments

Ayer fui al Malba a inscribirme a un curso. Cuando el 93 iba entrando a Palermo reconocí a un pasajero de unos 50 años, labios carnosos, pelo engominado, tez morena… Cinco, diez minutos estuve mirándolo fijo, que si tenía un negocio por mi barrio, que si salía en la tele, que si vecino de la niñez, hasta que *aleluya*, lo identifiqué como uno de los modelos del genial fotógrafo Marcos López. He visto esa foto tres veces, una en un libro, otra en ArteBA y la última en el Palais de Glace a fines del año pasado. Sale de traje, soportando el cuchillo en su corazón con estoicismo e infinita pena. Un gesto difícil, porque en realidad me parece que en su boca hay un finísimo rictus de orgullo. Cuestión que allí estaba, de civil, engominado, hablando con otro pasajero.
Nos bajamos en la misma parada, él arrancó para la izquierda y yo seguí derecho, al Malba. Una vez allí aproveché, carnet de estudiante en mano, para ver la muestra de Oscar Bony, rever la colección propia, y luego chusmear la sección de “Adquisiciones, donaciones y comodatos 2007″ y glup, ahí estaba, sin avisar, la foto de este hombre, otra vez.

foto21.jpg

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Pa’ Buenos Aires me voy

Enero 28, 2008 · 3 Comments

Se me acaban estas vacaciones llenas de déjà vus, de montañas, de cervezas, de algunas noticias buenas y varias noticias tristes, de letras y más letras sobre el regazo a ver si atino, sin hermanas cosa rara, con el novio en Oriente Medio, con el recuerdo de hace un año yo estaba… y la especulación de en un año yo estaré…. En fin, que esto empezó hace como un mes y todavía no me he dado tanta cuenta salvo por el hecho de que ya no me muerdo las uñas. Dicen que está haciendo calor en Buenos Aires. A ver si voy al curso de De Santis, donde habrá aire acondicionado y Lovecraft y Cía. observando desde la puerta.

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La banshee más hermosa

Enero 24, 2008 · No Comments

Above the mountain an eagle is flying
High above the mountain, an eagle calling down to the soldier who falters…
The soldier on the ground

By the mountain I feel nothing, for in my own heart
every tree is broken.

The first tree will not blossom, the second will not grow, the third is almost fallen
since you betrayed me so, since you…

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Volvé pronto

Enero 22, 2008 · 1 Comment

ij.jpg Desde este pequeñísimo lugar, todo mi apoyo a la familia de Joseph Collazos, ex compañero de la Escuela de Verano de la Complutense, que está desaparecido hace poco más de un mes.

¡Aguante muchacho! Todos estamos pensando en vos. Un abrazo para Iñaqui y para toda la clase, por las pilas.

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Ojos que no vieron

Enero 17, 2008 · 4 Comments

poemas.gif Llegó más temprano porque iban a ponerle unas gotitas. Le pasó a la secretaria el carnet de la obra social y se sentó a leer el libro usado que acababa de comprar a seis pesos en la plaza que hay por la Facultad de Medicina. Tenía la impresión de que la habían timado, porque todos alrededor costaban tres, salvo uno de Osho que estaba a cuatro. Además del libro, tenía una luciérnaga crepitando en la boca del estómago, y de a ratos se volvía para ver la puerta cerrada del consultorio, al que le daba la espalda. Jugó con las páginas y eligió una al azar: “Tus manos que eran sol en el invierno”, alcanzó a leer, cuando apareció la enfermera con un frasquito colorado. Keep reading →

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La pucha con He-man

Enero 11, 2008 · 12 Comments

grayskull.jpg

Así como de pronto resulta que mi segundo nombre a nadie agrada, pasa que cualquiera ridiculiza a He-man. Anoche hice una asociación que no viene al caso y se me apareció el príncipe Adam y ya me quedé pensando en la serie hasta quedarme dormida. Eso sólo pasa en vacaciones; ningún súper yo a mano armada viene a apurarme las horas. En cambio, se pueblan por ejemplo del recuerdo de cómo me entusiasmaba la infancia el momento de sentarme sobre la alfombra con la leche con chocolate a ver He-man. Los mejores episodios tenían en el centro al castillo de Grayskull y sus habitaciones misteriosas. Era la residencia de Sórceres, la maga buena. Había muchas mujeres en He-man, buenas y malas: la reina, Teela, Evelyn, luego She-ra. No me enojé cuando salió She-ra porque yo era leal a Adam y no podía enojarme con la repetina y un poquito forzada aparición de esta hermana rubia. Sentía la misma lealtad hacia Donovan e Indiana Jones. Yo no sé si hoy los niños se comprometen así. Tampoco sé si es bueno o malo o mejor o peor que se compenetren tanto. Y quién soy yo, tan crecida, para hablar en nombre de los niños. Lo que sí me llena de una rara melancolía es que mi generación ridiculice a He-man.

Traidores.

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¿Vacaciones pagas?

Enero 8, 2008 · 3 Comments

Parece que he conseguido un trabajo en blanco, con horarios a cumplir y esas cosas. ¿Dejaré de ser una freaklance?

 

No sé lo que es un colega ni un bono de sueldo. Yo he tenido meros compañeros y facturas. No sé lo que es tomarse el subte en hora pico todos los días. Algunos sí pero no todos. No sé lo que es pensar qué me pongo para ir a trabajar. No sé lo que es rellenar la parte del forumulario que dice “teléfono del trabajo” ni lo que es tener un mail que no diga @yahoo o @gmail

Veremos, veremos…

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Una entrevista a Pedro Mairal…

Diciembre 24, 2007 · 2 Comments

mairal.jpg que hicimos con Eugenia, aquí.

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Como por ejemplo, Tailandia

Diciembre 21, 2007 · 2 Comments

gil.jpg Entre los muchos programas insufribles que ofrece el cable, hay dos paricularmente insufribilísimos. Son “Wild on!” y otro que se llama “Sin cities”. En el primero, una american girl de lo mas boba viaja gratis a todas las fiestas del mundo, preferentemente en países miserables que a ella se le hacen exóticos, como por ejemplo, Tailandia. Se mete a bares repletos de turistas con la libido pegajosa a mil, entrevista a sus borrachísimos compatriotas y todo son luces intermitentes, caderas resbalosas, tragos de colores y agudos “Uuuuuuh!” “Yeaaaah baby!” “Way to go, buddy!”.

El otro, Sin cities, tiene como anfitrión a un inglés alto y sin gracia. También hace el tour mundial de la pobreza para ver cómo se la pasan los ricos allí. Y si en Wild on! el sexo es una promesa que disfrutarás después de partying all night long, en Sin cities el conductor se mete a lugares donde se ofrecen práctias sexuales exóticas, preferentemente y desde luego, para turistas. Ya bastante feo es verlo a él todo semidesnudo y lechoso ante una vietnamita sadomaso o metido en un jacuzzi con una oaxaqueña. Pero lo peor es ese halo de superioridad imperial que tiene él y todo el programa. Como Wild on!, se eleva sobre el convencimiento de que todos los espectadores son losers que no saben divertirse. Pero sobre todo, de que el mundo sólo transcurre en tres o cuatro países, y el resto es un lugar de recreo donde las frutas saben mejor y las putas son baratas.

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Dear Mr. Salinger

Diciembre 15, 2007 · 6 Comments

radiocity.jpg Dentro de unos días J.D. Salinger cumplirá 89 años.
Si le escribiera una tarjeta de felicitación, le pondría: Estimado J.D., perdone mi caligrafía. Quería agradecerle por haberme salvado de un aeropuerto, por atraer casualidades y por no dar entrevistas. Quería agradecerle por Holden Caulfield, por el cuento “El pececillo secreto” que me gusta imaginar, por ciertas descripciones suyas que se me quedaron para siempre y a las que vuelvo con gran deleite. El auto lleno de gente tras la ceremonia nupcial en “Levantad carpinteros…”, por ejemplo. Gracias por los ojos y oídos que me presta cuando lo leo.
Espero que pase un buen día, que los cumpleaños no lo depriman mucho. Lo espero de verdad, no miento, palabra.

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Jaque se anuncia

Diciembre 8, 2007 · 1 Comment

En la provincia de Mendoza, un individuo llamado “Celso Jaque” está por asumir la gobernación. Ante una serie de críticas, ha declarado lo siguiente:

“Tengo la suerte de ser contador y en mi vida escribí
una poesía así que menos recité. Al ser contador sé lo
que significa pensar en grande, tener acción, tener
decisión. No quiero caer en estas cosas que no tienen
sentido porque a mí, como se dice, no me cabe el
saco…”

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Palermo Halt!

Diciembre 7, 2007 · 6 Comments

shoppinggirl.jpg Ayer he ido al Alto Palermo con una amiga y su bebé. Ella tenía que cambiar unas prendas en una tienda de ropa. La tienda era bastante cara, digamos, en el orden de los $280 una remera a la cadera con un cosido de lentejuelas moradas. Me puse a mirar minis, camisas, zapatos, con el crío sonriente en brazos. Mi mano se encontraba una y otra vez con la de otras señoras, con la de otras chicas, todas como yo, en sintonía coreográfica toqueteando telas, extendiendo vestidos, poniendo caras de horror o gestos orgásmicos, concentradas en un mini trance mujeril, con los ojos bien abiertos a 20 cm de las prendas, haciendo esfuerzos por imaginar cómo nos quedarían. Una mujer se acercó y le hizo monerías al niño, pensando que yo era la madre y no la contradije.
Mi amiga estaba en el probador con un jean, una camisa, un cinturón y un vestido lila que ya había visto y que quería codiciosamente para mí. Ella me dijo “si nos queda bien, nos llevamos uno cada una”. Salía $118, una ganga comparado con el de junto, que estaba a $320. Pero $118 son $118 y yo una pobre trabajadora freak lance. Free lance pero con una tarjeta que me encajó el banco. Una tarjeta de crédito azul, brillante, impoluta, que dice mis dos nombres y mis dos apellidos en letras sobreimpresas plateadas. La tarjeta no tiene una sola deuda cargada. Y si pasás el índice por arriba, sin presionar demasiado, estarás tocando tu nombre.
¿Iría a cometer un tarjeticidio? ¿Iría a animarme por ese vestido de flores que caería como cascada por mi cintura, saltando sobre la cadera en un paroxismo de texturas suaves y redondeces, de deseos de ser vista, hasta alcanzar, satisfecho, mis rodillas?
Sí, iría.
Mi amiga se lo probó y no la convenció. Me lo probé y tampoco. El vestido, por fortuna, se veía mejor en la percha acolchada con florecitas. El negocio tenía perchas a lo Sarah Key, que te hacían sentir toda femenina y dulce. Luego salís y la luz del shopping te ofende y todo el fondo acopla, especialmente ahora que han puesto los adornos de navidad. Estábamos tomando un capuccino, y a dos metros volaba inmóvil una avioneta con un ayudante de Papá Noel encima. La hélice berreta de seis kilos daba vueltas, por encima de mi cabeza. Eran las cinco de la tarde. El shopping estaba lleno. “¿Nadie labura?”, nos preguntamos y luego nos callamos porque el burro hablando de orejas. Y muchas, muchas bolsas de compra. Gente tarjeteando por todas partes, endeudándose dos, tres, cuatro veces por encima de sus posibilidades. Los shoppings son la perversión a colores.

Al rato una mujer atravesó el patio de comidas, con la panza al aire, un niño de dos años en brazos, pidiendo monedas de mesa en mesa. A la nuestra no se acercó y yo me pregunté cómo había hecho para llegar hasta el tercer piso sin que la sacaran a patadas. Cuando se había perdido de vista aparecieron dos tipos de la Federal, con cara de que estaban a punto de enfrentarse con el núcleo duro del Cartel de Juárez. Un guardia botón, de traje blanco y negro, afeitado y de ojos azules, les señaló el rumbo que había tomado la mujer. Y ahí se fueron detrás, casi corriendo, a ahuyentar a la peste, para que dentro todos sigan celebrando la gran fiesta la deuda, de la ropa con spray floral, de los duendes de Papá Noel en los que nadie cree, de los ceniceros con arena.
Pensé intensamente en La máscara de la muerte roja de Poe.

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I want the poem not to mean that much

Diciembre 3, 2007 · No Comments

Anoche, muy anoche, enganché una película en el rosadísimo canal Cosmo, llamada “Chelsea walls”. Quedé fascinada, con ganas de volver a caminar por ese puente que caratula a este blog directo hacia Manhattan, sientiendo mucho frío, total qué. Hay un poema en la película, contado entero, con una cadencia preciosa, por la muy guapa actriz Rosario Dawson. Dice así:

“I want to be a lost poem in a stranger’s coat pocket
that conveys the importance of you.
To assure you of my desire, to assure you of dreams.
I want all the possibilities of you in writing.
I want to give you your reflection, I want your eyes on me. Keep reading →

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