Felices juntos

Big stink

Mayo 9, 2007 · 4 comentarios

e010dh04.jpg Terminó Gran Hermano. Había algo en esa casa… Algo que nada tenía que ver con el apocalipsis de la cultura ni el fin de la razón ni la sublimación de la idiotez. Era algo aparte y a la vez presente. Era el olor. Cada vez que sintonizaba gran hermano mi nariz era más rápida en suponer olores que mis oídos y cerebro en decodificar diálogos. Así, para mí gran hermano fue sobre todo olor a pucho mezclado con alfombra, olor a ropa mal secada, a gel, a encierro (insoportable en las piezas), a polvo y pelusas entre los pliegues de camas jamás tendidas. Etc.

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4 respuestas hasta el momento ↓

  • Eladrian // Junio 6, 2007 a 1:00 p06 | Responder

    y, al menos a mi me sucede actualmente, que cuando al medio día pasan GH famosos, a la hora a la que estoy comiendo, no puedo seguir con la ingesta, porque para mi Vadala destila peores hedores que el Roña Castro, por ejemplo. Olores similares a una remera transpirada que alguien se olvidó tres días atrás bajo una cama. Al igual que esta chica gorda que habla como locutora…apuesto lo que sea a que su ropa tiene olor a cebolla de heladera.
    Perdón por lo escatológico, pero es verdad.
    Recién descubro tu blog! qué cosa, mija!

  • Cristian // Julio 8, 2007 a 1:00 p07 | Responder

    Yo vi pocas veces Gran Hermano, y lo hice sobre todo a través de los informes de TVR. Me parecía increíble e indignante la forma en la que los tipos del canal cortaban la transmisión poniendo una plaqueta de esas de desperfectos técnicos cada vez que los muchachos de la casa hablaban mal de ellos. Pero lo más indignante fue ver que nadie hizo nada al respecto. Lo más terrible de todo fue que el pueblo argentino no se levantara en armas contra ese acto de censura descarada y derrocara al gobierno y quemara el edificio de Telefé. Aceptando este tipo de atropellos es que se nos adormece de a poco el alma. Primero aceptamos que censuren Gran Hermano. Después aceptamos que suba la leche y que nos corten el gas. Al final, vamos a terminar aceptando que vengan un montón de funcionarios del gobierno y nos metan, directamente, el dedo en el trasero, con la excusa de que nos están midiendo la fiebre.

  • Ana // Julio 11, 2007 a 1:00 p07 | Responder

    Er… ¿estás siendo irónico, verdad? Si total, ¿para qué los queríamos escuchar? Censurar a 5 boludos que están diciendo gilipolladas no me parece un atentado contra la democracia; hay mucha guita en juego, es obvio que los del programa se querrán cuidar las espaldas y la imagen general, en fin, qué sé yo, después de todo. Sólo apuesto que en esa casa olía mal. En cuanto a las cosas realmente indignantes, las aceptamos y desde hace mucho.

  • Cristian // Julio 12, 2007 a 1:00 p07 | Responder

    ¿Irónico? ¡Nunca!

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