Felices juntos

Jódase por descuidada

Junio 7, 2007 · 7 comentarios

Si uno pierde su diario íntimo, ¿qué hace? No puede andar poniéndose en evidencia por ahí, por ejemplo, no puede andar posteando en su blog “perdí mi diario, tiene tales características por favor llamar a tal número para devolvérmelo”. Cuando me pasó, cuando perdí mi diario el viernes pasado (no me di cuenta hasta el domingo), lo que hice fue: dar vuelta mi bolso y explorar sus múltiples bolsillos. Nada. Buscarlo debajo de la cama, en el ropero, etc. Nada. Luego hubo que sofisticar la pesquisa: ir al café donde había tenido una reunión de padres de la escuela de mi hijo. Nada. Ir al otro café, donde tomé el desayuno más rico del mundo después de unos análisis clínicos que requerían 12 horas de ayuno. Nada. Ir a la librería que estaba a una cuadra de ese café, en la que habíá comprado un libro que buscaba hacía tiempo por un precio de ganga. Nada. Allí sospeché, igual, de la vendedora (“dale, ¿en serio no lo tienen?”, pensaba mientras relojeaba sus ojos). Nada. Ir a buscar los análisis clínicos, preguntarle a una secretaria, luego a otra y luego al guardia de seguridad, que en un gran cuaderno negro tenía todos los apuntes que han dejado los otros guardias de seguridad, citando fecha y hora de algún evento fuera de lo común, como por ejemplo, el hallazgo de un objeto olvidado. Nada. Le pedí a mi amiga contratada en el medio para el que trabajo como freak-lance que indagara, a ver si acaso lo había dejado allí cuando fui a dejar mi factura. Nada. Lo había perdido en el subte entonces, y allí perdí toda esperanza. Más vale perderla rápido y olvidarse del asunto y sólo desear no haber dejado nombre o algún teléfono en ese diario, que en su parte posterior hace las veces de agenda. Y desde luego, queda nomás fantasear con el tipo de persona que ha encontrado el diario, y con el tipo de persona que esa persona construirá en su imaginación a partir de su lectura. Porque, vamos, si uno encuentra un diario que nadie reclama, de un completo desconocido, lo leerá por completo, sin pudor, a menos que se aburra a la segunda página, claro. Cuando uno se topa con el diario de un conocido, o con sus mails abiertos o incluso con sus apuntes de clase, es esa extraña peculiaridad humana llamada pudor la que impedirá que prosiga con la lectura, con la búsqueda de lo que el otro no está diciendo, o no está diciéndole a uno.
Pero ocurrió que lo encontraron y me avisaron por mail. Me lo había dejado en el diario nomás, y un lejano colega sobre el que sé poco y nada y que me había visto allí el día que lo encontró, me escribió para preguntarme si tal cuaderno era mío y que a dónde me lo mandaba…
Yo agradecidísima, claro.
Pero nunca podré preguntarle si lo leyó o no. No sé si por temor a que se lo tome como un insulto o por temor a que me diga “sí” o por temor a su propio pudor… En todo caso, si lo hizo, se ha construido una persona que no sé si soy yo. Nunca se sabe con los diarios. ¿Dónde encajan? ¿Qué son? ¿Para qué sirven? ¿Para qué se necesitan? Lo que sí intuyo es que un diario se acerca mucho a la literatura… o a la radio: tanto queda librado a la imaginación…

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7 respuestas hasta el momento ↓

  • Maik Mayers // Junio 8, 2007 a 1:00 p06 | Responder

    Muy divertido el relato. Muy bueno. Me alegro de que hayas recuperado el diario. Acaso el pudor venga de la posibilidad de develarse, de desnudarse, ante un completo extraño o ante un ser querido (que es bien distinto). En todo caso es fascinante e irremediable pensar en esa imagen que el otro se habrà formado de uno, que jamàs serà lo que uno es en realidad. Y què es uno en realidad? Acaso la suma o conjunciòn de todas las imàgenes que se formarìan al leer todas las personas del mundo una pàgina de tu diario. Jo!

  • Marlitt // Junio 10, 2007 a 1:00 p06 | Responder

    ¡Hola!

    Acabo de encontrar tu blog y es que, ahora paso por una situación igual a la tuya… Perdí mi diario… lo he buscado como loca desde esta mañana y estoy perdiendo las esperanzas….

    Es como un duelo, ¿no te parece? Por que estoy recordando todo lo que escribí y dibujé e incluso pinté ahi… los esbozos de futuras creaciones, los recuerdos, los pensamientos….

    Busque en Google “perdi mi diario” porque queria un poco de empatía con alguien que hubiera pasado por lo mismo… es curioso que un evento de esa naturaleza me afecte….

    Y precisamente ahora me pregunto, ¿Quién estará leyendo mi diario y qué es lo que hará con él una vez terminada su curiosidad?

    Quisiera no haberlo llevado conmigo.

    Gracias por tu escrito, y que bueno que encontraste tu diario (Quisiera encontrar el mio ;-( )

  • Ana // Junio 10, 2007 a 1:00 p06 | Responder

    Oooooh, ojalá también encuentres el tuyo… Parece que la moraleja de esta historia es: “no hay que sacarlo de casa”, pero a veces dan tantas ganas. Con mis diarios nos damos una sensación de mutua protección, y creo que esa es la verdadera razón de que duela tanto perderlo: de pronto un pedacito de tu vida anda desolado y con frío vaya a saber uno en las manos de quién.
    La pregunta de qué harán con el diario de una una vez satisfecha la curiosidad es una pregunta tormentosa… ¿lo echarán a la basura? ¿lo guardarán en un cajón? ¿se burlarán de él entre muchos? No puede saberse. Lo mejor -y lo único- que puede hacerse, es más o menos lo que yo: mucha memoria y desandar el camino donde pudo haberse extraviado… Igual, ahora que me acuerdo, eso no fue lo que me ayudó a encontrarlo; lo que me ayudó a encontrarlo fue la buena voluntad de un buen tipo. Ojalá a vos también te resulte. Saludos.

  • Marlitt // Junio 12, 2007 a 1:00 p06 | Responder

    ¡Hola otra vez!

    Es que esta mañana fuí al último lugar en el que recordé haberlo visto, en una biblioteca.

    Fuí temprano, poco después de que abrieran la el lugar y el bibliotecario se acordó de mí e in cluso se sorprendió al verme. Le pregunté si no se había quedado algún cuadernillo verde por ahí…

    y…
    ¡ahhhh! ¡Ahí estaba!!

    Me sentí tan feliz y aliviada, incluso no me importó si él lo había leído o no…

    pero.. sentí que una parte de mí había regresado después de un ¨largo viaje¨. Feliz regresé a casa :-)

    Lo más curioso es que ayer, mientras no lo tenía sentía muy fuerte la necesidad de escribir en él “Perdí mi diario… me siento tan mal por eso”

    Pero bueno, ahora hubo final feliz, muchas gracias por la empatía que sentí en este proceso

    :-D

  • Ana // Junio 12, 2007 a 1:00 p06 | Responder

    De nada por la empatía! Si perdés otra cosa, fijate si yo acaso he perdido lo mismo. Y armate un blog para que yo también acuda a él cuando extravíe algo. Moraleja: hay que sacar el diario de casa, pero siempre sabiendo que puede llegar a perderse. Después de todo, es como dice mi madre: “más se ha perdido en la guerra”
    Saludos y felicitaciones!

  • Esmava // Noviembre 18, 2008 a 1:00 p11 | Responder

    Hola Ana :-)
    Yo te escribi que perdí mi diario hace mucho tiempo. Y bueno, solamente quería decirte que tengo un blog (donde mi pseudonimo es Esmava, no Marlitt), así que quería dejarte la dirección esperando que algún día te asomes por ahí :-)

    Nos vemos

    http://visitvanitaonline.wordpress.com/

  • a kien l importa // Mayo 6, 2009 a 1:00 p05 | Responder

    q estupidez a nadie l importa lo q diga eso solo c q amo a oni t kiero muxo muxo

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