Esa de Renault que utiliza una cancioncita de infancia con letra trastocada a: “Uuuun día Mariana dejó un cepillo de dientes en la casa de Pablo, como Pablo no lo notó la crema anti-age también le dejó”, etc. Y así, el bobo de Pablo, siempre en sus cosas que, inferimos, serán su laburo, sus amigos, sus deportes, su auto, sigue sin notar que esa chica con la que sale le va tomando la casa, se la va llenando maliciosamente de cositas mujeriles: una bombacha, una planta, un perro, hasta que…: “Cuando Pablo lo notó, ya estaban los dos esperando un varón”, y ella lo mira desde el asiento de acompañante del auto (obvio) encogiéndose de hombros mientras toma su panzota con expresión de “yo no fui, pero lo conseguí, essssstúpido…”
Así que mientras el mundo sigue girando, la tele insiste en que las mujeres somos esas invasoras de las que hay que guardarse, pues nuestro fin supremo en la existencia es darle caza a algún buen partido, que por lo demás debe ser lo suficientemente tonto como para no darse cuenta que de a poco nos vamos metiendo en su vida, entrelazando nuestra inane existencia a la de él como un nuevo punto de tejido que será eventualmente imposible de desarmar. Allá vamos… lo único que la tele es capaz de conceder a las mujeres como triunfo serio en la vida es esa capacidad de esposar a un hombre (que no desposar); capacidad que ellos aceptan con vaga resignación, total ese esposar viene con sexo incluido, y total que lo más importante en sus vidas seguirá siendo el laburo, los amigos, los deportes, el auto… Ellos quedan como zonzos buenos, y ellas como prestidigitadoras malas. La publicidad, desde luego, está dirigida a ellos.
Finalmente, resulta muy sugestivo el eslogan final: “un auto para todo lo que se viene”. Sí, porque esa vida familiar, parece, se le viene a uno (a un hombre), encima. Él no la pide ni la busca; es la mujer la que hace todo todo para preservar la institución familiar en este planeta, para atrapar a los hombres y atarlos a ella, a los hijos, al perro y a las plantas. Y, sobre todo, para asegurarse un futuro, para asegurarse el lugar del acompañante en el Renault.
Otra publicidad que me revienta
Junio 27, 2007 · 3 comentarios
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3 respuestas hasta el momento ↓
natalafeminista // Junio 27, 2007 a 1:00 p06 |
Hay otra publicidad tremenda. Y es una en la que las mujeres maltratan horriblemente a los hombres cuando están con dolores menstruales. La publicidad las muestra golpeándolos, una le agarra los dedos con el auto. Otra le tira una maceta en la cabeza. Las estadísticas -a diferencia de la publicidad- muestran que son los hombres quienes golpean mayormente a sus mujeres. Y lo grave es que esa publicidad finalmente les está hablando a ELLOS para vender analgésicos para los dolores menstruales. Un delirio.
Cristian // Julio 13, 2007 a 1:00 p07 |
Lo más misterioso de toda esa publicidad es cómo la artera mujer logra finalmente hacerse embarazar por el pobre muchacho… ¿Lo violaría cuándo éste dormía, cansado de tanto trabajar y jugar a la pelota? ¿Pincharía pacientemente los preservativos que el joven utilizaba para los intercambios carnales? ¿Reemplazaría con tic tacs sus pastillas anticonceptivas? ¿Se aprovecharía del pobre Pablo, quien todavía creería en el cuento de la cigüeña y no sospechaba que el sexo tenía esa desagradable consecuencia?
De todos modos, no la hizo bien la chica. Todos saben que mejor que un marido con un horrible y lento Renault es uno que tenga un potente Chevrolet, que es un auto muchísimo más peronista. Pobre chica… Esas cosas hay que chequearlas antes…
La Cuquis // Julio 15, 2007 a 1:00 p07 |
No he visto la publicidad mi querida colega, aunque sé de que habla. Esa pequeña – gran secuencia de malévola invasión mujeril en casas de pobres y desvalidos no puede sino provenir de una personalidad masculina y asustadiza, un bobo con miedo a los cepillos de dientes y al potencial desestabilizador de las bombachas! por favorrrrrrr