Felices juntos

Sobre las malas apropiaciones

Noviembre 22, 2007 · 5 comentarios

temazcal.jpg Sep, fui a unos tres temazcales en el pasado. Ahora mismo necesitaría uno, pero privado y personal. Tendría que juntar algunas frazadas, ramas, piedras porosas, hierbas aromáticas, y armarlo, digamos, en algún valle verde camino a Chacabuco o en la terraza de mi casa. Solita ir colocando las rocas al rojo vivo en el centro de la cuevita-igloo armada con mantas, e irles echando agua fresca para que suelten ese vapor que parecen retener con los dientes. Y hacer todo esto sin la supervisión ni la compañía de nadie, o con amigos o con un novio. Porque el problema con los temazcales a los que fui fueron, citando el infierno en Sartre, los otros: los demás convidados a esta milenaria ceremonia indígena, que ya no era tal porque la estábamos ocupando unos seres urbanos con pésimas justificaciones para estar allí, muchos incluso vestidos de blanco para la ocasión. Sólo aquel señor y aquella otra chica y yo nos sentíamos unos idiotas y no queríamos abrazar a nadie ni hablar de nada ni “abrirnos” -sea lo que sea que quieran decir con eso-, una vez dentro del temazcal.

Las indígenas iban a parir allí, porque el parto se les hacía menos doloroso y porque el temazcal recibiría al bebé como una continuación del útero. En el llamado “temazcal guerrero”, las piedras hirvientes se humedecían todas juntas de una sola vez y miles de grados en gotas vaporosas propulsaban a los combatientes hacia cualquier destino, por más sangriento.

Pero en los temazcales colectivos estilo siglo XXI hay que ir con toda la disposición de hacer amigos galácticos, de poner la mano en el hombro sudoroso de aquella señora, de aquel muchacho; de escuchar llorar a gritos a cualquier extraño o de llorar uno, pues así, pareciera, nos acercamos a la fuente divina. Llorando, mirá vos. Y si no se hace, si uno no abraza, no toca, no se confiesa o pega alaridos, los convidados de blanco (que se han puesto la malla para entrar al temazcal) te van a mirar con cara conciliadora y con gesto de “pobrecillo/a, no ha despertado”. Ugh. Me molestan las apropiaciones autoritarias de este tipo de prácticas. Y las pésimas traducciones.
Muchos profesores de yoga, por ejemplo, debieran limitarse a enseñarte las posiciones y explicarte cuál estimula qué órganos y cuál es la mejor para la escoliosis y qué respiración es buena para relajarse, etc. Limitaos a eso. Una vez tuve uno que nos daba a mis seis compañeras y a mí una hora y media de clases un par de veces por semana. Sin darnos cuenta, la hora y media se transformó un buen día en media hora de sermón y una hora de práctica. En el último speech que presencié, el profe dijo que “el sexo consume energía”, y que había que ver la manera de empezar a practicarlo menos. “¿QUÉÉÉ DECÍS?”, le dije, y nuevamente la mirada de “no has despertado chiquilla”, de siervo de la fuente que vive con intensidad cada pinche y minúsculo segundo, de Charly Gruner.
Me revientan los ayunos que no están justificados culturalmente. Me revienta la gente que es fanática de la homeopatía y se escandaliza de que tomes un tafirol. Una vez pedí una aspirina a una norteamericana y me dice “I don’t have any. I have a drug-free body”. Ugh. Me revienta la gente que pone cara de asco cuando te vas a clavar un chorizo. No tolero a los vegetarianos que tienen revistas; un medio necesita pluralidad, no pueden ser toooodos vegetarianos. Hay revistas así, lo juro.
Etc.

Categorías: Preguntas preguntas...

5 respuestas hasta el momento ↓

  • Mike Myers // Noviembre 26, 2007 a 1:00 p11

    ¿Quién es Charly Grunner?

  • Ana // Noviembre 28, 2007 a 1:00 p11

    Charly Gruner es un pelado que vive en Del Viso. Da clases de “Bioenergía y transformación” y de “Armonización y despertar”. Su esposa se llama Marga y da clases de “ioga”. Tiene un bondi achurado en el jardín, él iba en ese bondi en su viaje de egresados; se quedó sin frenos, chocó violentamente. Etc. En fin, puedo leerte el cuento un día. De nuevo.

  • Arcofirme // Febrero 6, 2008 a 1:00 p02

    Lei los tres primeros renglones y los ultimos tres. No entiendo por que nadie lo visita.
    jeje

  • cristian // Febrero 10, 2008 a 1:00 p02

    cuántos números resistiría una revista de vegetarianos? de qué rayos hablarían al décimo número?

    cuántos números resistiría una revista de carnívoros? de qué rayos hablarían al décimo número?

    Una revista de carnívoros y vegetarianos llegaría, por lo menos, al número veinte.

  • Ana // Febrero 11, 2008 a 1:00 p02

    Arcofirme, gracias por confirmar la impopularidad del post. Me servirá, en adelante, para no desahogar mis tonterías personales en tan alegre ambiente.

    Cristian, avispao como siempre, otra de tus ideas geniales. Voy ha hacer un blog que se llame “50% vegetables, 50% meat. Si nos peleamos entre omnívoros nos devoran los ovo-lacto-vegetarianos”.

Deja un comentario