Felices juntos

Entradas de Febrero 2008

No luck

Febrero 22, 2008 · 5 comentarios

matchpoint.jpg La otra noche estaba viendo por segunda vez Match Point de Woody Allen. Cuando uno ve por segunda vez una película que le ha gustado mucho, la atención se va solita a percibir elementos que la primera vez pasó por alto. En este caso, mi atención estuvo en las óperas de fondo (un personaje más, la tragedia que pulula en cada rincón de la vida), y en los gestos ínfimos de Chris, el protagonista. Chico con suerte. Siempre cayendo bien parado, joder. Luego está Nola, que en cambio no tiene nada de suerte. O mejor: no tiene buena suerte. En El guardián entre el centeno, de Salinger, Holden Caulfield dice en un momento: “Cuando ya había cerrado la puerta y volvía hacia el salón me gritó algo, pero no le oí muy bien. Creo que dijo ‘buena suerte’. Ojalá me equivoque. Ojalá. Yo nunca le diré a nadie ‘buena suerte’. Si lo piensa uno bien, suena horrible”. Y es que ¿qué confianza verdadera pueden poner en nosotros quienes nos desean sólo “buena suerte”? “Que te las arregles en este abismo de incertidumbres”, dicen. Es un deseo lleno de visos oscuros. En fin, en todo caso, Chris apunta con la escopeta a la amante de la que debe deshacerse. Ella aún no lo ha visto. La llama: “Nola!”. Suponemos que ella se da vuelta, porque Woody Allen, sabiamente, no la filma allí; estamos en un primer plano de Chris, y Chris dispara. Y de inmediato, con el fogonazo de la escopeta, resonó en mis oídos “Nola-No luck”. Se pronuncian igual, salvo por la “ck” del final. ¿Coincidencia? No sé, el sentido de las coincidencias suele ser tan inasible como el de la suerte, pero que existe, existe.

Categorías: Películas
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Suerte

Febrero 19, 2008 · 3 comentarios

Me ha cagado encima una paloma. Sobre todo, me estremeció el sonido. Parecía que una señora me había baldeado desde su balcón, eso creí primero, que me había tirado encima el agua tibia con pelusas del living, migas de ver tele, tierra reseca de macetas moribundas. Pero era en cambio una paloma en plena Avenida Pueyrredón. Pegué un grito de niñita por el susto, de asco tras la revelación y me quedé mirando mi brazo y mi blusa por dos minutos sin saber qué hacer, con la boca abierta, como en las películas. Alguien me dijo “es buena suerte, es buena suerte”. Me lavé como pude en el baño de un expendio de patys. Más tarde, en casa, vi que la parte de atrás de la blusa también estaba manchada, tooooda la espalda, y seguía por la falda, marcando una fina línea que se perdía a la altura media de los muslos. La paloma era inusualmente potente, yo inusualmente suertuda.

Categorías: Ocurrió un día

Celos cognitivos

Febrero 15, 2008 · 7 comentarios

miguelito.jpg Con la psicóloga me pasa a veces lo mismo que le pasa a Miguelito cuando, todavía en la playa en la que se conocieron, Mafalda le dice que está contenta de que vivan cerca y que en la ciudad le va a presentar a todos sus amigos. Miguelito entonces piensa: “¿Cómo? ¿Tiene amigos? Yo pensé que era su único amigo y ahora resulta que sólo soy un amigo más”, algo así. Hoy salgo de mi sesión (o clase, para el caso), y mi psicóloga recibe con el mismo buen humor con el que me recibe a mí, a una chica rubia como diez años más chica que yo. Y se meten al consultorio (o aula). Yo me quedo en el descanso de la escalera mirando ensombrecida la escena y pensando que no soy su única “paciente” (alumna), sino tan sólo una más, y que las pilas que mi profe pone cuando habla conmigo, se las pone con cualquiera. Ni modo.

Categorías: Preguntas preguntas...

Khazars

Febrero 13, 2008 · No hay comentarios

khazars.jpg Agradecida eternamente a Lela por haberme regalado el Diccionario de los Khazars, una novela serbia escrita por Milorad Pavic. Me consiguió la versión femenina, que sólo difiere en unas pocas líneas -al parecer cruciales- de la masculina. Alguna vez encontraré esa versión y la revisaré. Yo no puedo creer tanta belleza. El diccionario tiene tres vertientes, la cristiana, la judía y la musulmana; cada una reconstruye la historia del pueblo extinguido de los Khazars, antes de su decadencia, que comenzó cuando eligió una de esas tres fes, nadie sabe cuál. Como el formato es el de un diccionario, se puede leer como sea, empezando por donde a uno le parezca, saltando de referencia en referencia. El Ulysses y Moby Dick, las únicas novelas que me había propuesto leer este año, tendrán que esperar hasta por lo menos mayo. Porque cada hoja del Diccionario tiene tal intensidad que sólo puede leerse muy despacio, y mejor en la cama, antes de dormir, porque la prosa tiene la profundidad casi mágica de los sueños.

Categorías: Libros

Un año

Febrero 5, 2008 · 5 comentarios

cumple.jpg Este blog cumple un año hoy, me acabo de dar cuenta. Sabía que era por estas fechas, menos mal que me fijé, porque soy muy respetuosa de los cumpleaños, sobre todo cuando me involucran personalmente. De aproximadamente cero visitas en los cinco primeros meses, el sitio ha levantado a un promedio de 130 por día, con lo que sigue siendo tan impopular como siempre, o de culto, si se prefiere. Generalmente la gente llega aquí buscando el término spooning en google, que significa “hacer cucharita”, con lo que desemboca aquí, justamente en el primer post. Se lee mucho esto, esto, y esto otro. A mí me gusta este perfil y esta mini-crónica. Acá no entra nadie, creo que es, hasta el momento, el post más impopular.

¡Muchas gracias a mis fieles comentaristas! Les he tomado cariño, no crean…
Ta prontito,
Ana.

Categorías: Ocurrió un día

Otro escalofrío en la matrix

Febrero 1, 2008 · 4 comentarios

Ayer fui al Malba a inscribirme a un curso. Cuando el 93 iba entrando a Palermo reconocí a un pasajero de unos 50 años, labios carnosos, pelo engominado, tez morena… Cinco, diez minutos estuve mirándolo fijo, que si tenía un negocio por mi barrio, que si salía en la tele, que si vecino de la niñez, hasta que *aleluya*, lo identifiqué como uno de los modelos del genial fotógrafo Marcos López. He visto esa foto tres veces, una en un libro, otra en ArteBA y la última en el Palais de Glace a fines del año pasado. Sale de traje, soportando el cuchillo en su corazón con estoicismo e infinita pena. Un gesto difícil, porque en realidad me parece que en su boca hay un finísimo rictus de orgullo. Cuestión que allí estaba, de civil, engominado, hablando con otro pasajero.
Nos bajamos en la misma parada, él arrancó para la izquierda y yo seguí derecho, al Malba. Una vez allí aproveché, carnet de estudiante en mano, para ver la muestra de Oscar Bony, rever la colección propia, y luego chusmear la sección de “Adquisiciones, donaciones y comodatos 2007″ y glup, ahí estaba, sin avisar, la foto de este hombre, otra vez.

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Categorías: Muestras