Me ha cagado encima una paloma. Sobre todo, me estremeció el sonido. Parecía que una señora me había baldeado desde su balcón, eso creí primero, que me había tirado encima el agua tibia con pelusas del living, migas de ver tele, tierra reseca de macetas moribundas. Pero era en cambio una paloma en plena Avenida Pueyrredón. Pegué un grito de niñita por el susto, de asco tras la revelación y me quedé mirando mi brazo y mi blusa por dos minutos sin saber qué hacer, con la boca abierta, como en las películas. Alguien me dijo “es buena suerte, es buena suerte”. Me lavé como pude en el baño de un expendio de patys. Más tarde, en casa, vi que la parte de atrás de la blusa también estaba manchada, tooooda la espalda, y seguía por la falda, marcando una fina línea que se perdía a la altura media de los muslos. La paloma era inusualmente potente, yo inusualmente suertuda.
3 respuestas hasta el momento ↓
estrella // Febrero 20, 2008 a 1:00 p02
“me ha cagado encima una paloma”… imposible no seguir leyendo; y como me entusiasmé fui para abajo. Y me quedé un largo rato.
ojos de suri // Febrero 21, 2008 a 1:00 p02
Me hace acordar a esas frases hechas… “desgracia con suerte”; “podría ser peor”; “mala suerte en el juego, buena suerte en el amor”; meros tibios consuelos para no admitir “te han fregado”.
Besos!!!!
invertebrada // Febrero 21, 2008 a 1:00 p02
Suerte porque solo te miraste por delante. Cuando llegaste a tu casa te diste cuenta de algo importante: siempre, todo puede ser peor.
Gracias por los consejos para vestir mi blog. Aunque todavía no me pongo. Empezó el año y ya estoy tan abombada como esa palomita que anda cagando a las bellas niñas que caminan por las calles porteñas. Besos.
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