Automáticamente pienso que hice algo mal y que me van a echar. Si entra el jefe de mal humor, o el jefe de él pasa sin saludar, es porque han estado hablando mal de mí la noche anterior. Si una de las secretarias no me sonríe, es porque acaba de recibir la noticia de mi despido y da cuenta de la prolongación jerárquica que le toca poniéndose antipática conmigo. Si la gente de mesa de entradas no responde con un “buenos días” a mi mismo exacto volumen, es porque no acaté alguna tácita forma protocolar y de eso no se vuelve. Tampoco se vuelve de la fama de ratera. Ayer el chico que tengo al lado se pidió dos cafés; quería uno doble, pero no había tazas grandes, así que vengan dos pequeñas. Y yo vacié una pensando que era para mí, pero qué amable colega, pensé, muchas gracias, le dije. Y él tuvo la delicadeza de explicarme el malentendido primero, y de no arrebatarme la taza después. En fin, que cada día puede ser el último en el puesto de trabajo, estoy al borde del peligro todo el tiempo, en la mera, mera cornisa. Es divertido, no crean. Cuando la neurosis se pone así hiperactiva, se anula a sí misma para volverse una muy inagotable fuente de imaginería a utilizar -ojalá- en propósitos menos zonzos.
Inspiraciones I
Marzo 11, 2008 · 4 comentarios
Categorías: Freak-lance
4 respuestas hasta el momento ↓
Rufián Melancólico // Marzo 13, 2008 a 1:00 p03
De nuerótico a neurótico/a puedo decir: cuanta verdad hay en este post.
Paranoid-Android y neurótico al extremo: he sido. Soy.
Saludos.
Ana // Marzo 13, 2008 a 1:00 p03
Hay que hacer la N.Q.R.L.R.A. “Neuróticos que rozan lo ridículo anónimos”. Nos divertiríamos una barbaridad.
sol // Mayo 13, 2008 a 1:00 p05
jajajaja de esas cosas uno vive, yo vivo pensando en lo mismo. Casi siempre me equivoco.
Alicia // Mayo 15, 2008 a 1:00 p05
Yo bauticé estos síntoma de mi amiga, como el “S.T.A”, lo cual significa, Síndrome de la tontera de Ana!
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