Ah, con mis chicas las Glamour nos podemos dar el gusto de decir “yo tuve una banda”. En diálogo con l’amiga bloguera Cass me entró la nostalgia por tan bellas épocas. ¿Y qué importa que hayan dicho que mi bajo era muy fácil, que está mal tocar con púa, que Alicia tocaba muy fuerte, que por qué letras en inglés? ¿Y qué importan la serie de papelones en “El Andén” -incluido el look ballenato que llevábamos Cecilia y yo-, y qué la noche que tocamos en el festival de heavy metal, ante prepúberes con ganas de pegar patadas y plomos que nos decían “esto es rock and roll, loquita”? Luz ese día llevaba una ananá (¿o era melón?) sacado de no sé dónde. ¿Y qué importa el recital de cierta srta. cabra en San Luis, donde todo estaba más desolado que en medio del desierto de Lavalle? ¿Y qué importa habernos hospedado en la casa de un por poco mercenario chileno si había justo un eclipse de luna sobre Valparaíso? ¿Y qué importa que no nos pagaran si al final siempre terminaban pagándonos? Todo eso importa y mucho, en nuestra hermosa memoria de chicas con banda. Aguante Glamour y nuestras fiestas con bizcochos violeta que nunca hicimos, aguante el rap que alguna vez haremos. Aguanten los recitales que recontra llenamos, y las incondicionales Mariana G., Mariana A. y Sofía O. Aguante la primera sala de ensayo en lo de… ese al que le sé imitar la cara, la segunda en lo de Gise, la tercera en lo del abuelo de Alicia!, la cuarta en la pieza de Alicia, jajaja. Gracias a Rogelio por la paciencia inicial y el bajo. Y a todos los que siempre nos iban a ver y gritaban “Aguante Glamouuuuur”. A Leo y a Laura por las notas. Y ya parémosle con los agradecimientos porque volveremos, sí que volveremos.
Acá la última nota que nos hicieron.
Acá la del tercer aniversario.
Acá la peor foto.
Pf… y no están online las notas anteriores, la gran nota del debut, en invierno de 1999, ni la de revista Zero que causó harto revuelo porque salíamos con los hombros (oh my god!) al desnudo.
Las quiero y las extraño, mis muñecas.

