Me tomo la libertad de citar como post lo que ugeseg dejó como comentario en una entrada anterior, porque me pareció una preciosura.
De he-man, me acuerdo de haber tenido la versión en plástico de sorceres y teela, y de un episodio horrible que marcó mi infancia: varicela o algo así. Contagio a mi hermano, reclusión forzosa en la era de los dos canales. He-man mitigaba un poco el encierro y la comezón. Para animarnos, mi madre tiene la desfachatez de regalarnos, a él un Trap-Joe (de lejos, el malo que tenía más onda, tenía un par de brazos intercambiables -antecedente absoluto de la psicoarma- y una mandíbula móvil que era un delirio) y a mí, pues… un Triclops ¿se acuerdan de Triclops?. podría acuñarse la siguiente frase: “tenés menos onda que Triclops”.
Yo ya había pasado por alto el orco x teela, el battlecat x la valijita de juliana doctora, pero, les juro, esto ya era demasiado.
¿Qué hice? la mandé a mi vieja, con todo el despotismo de mi enfermedad, a cambiar el Triclops por otro Trap-Joe. Después no sabíamos qué mierda hacer, el mundo era demasiado estrecho para dos Trap-Joes. Si hubiera sabido en ese entonces la historieta de cástor y pólux, tal vez podríamos haber jugado a algo.
1 respuesta hasta el momento ↓
Cass // Abril 6, 2008 a 1:00 p04
Excelente anécdota, muy bien contada!
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