He visto varias películas últimamente. Estoy siendo el experimento ideal para los teóricos de la recepción: alguien que llega del trabajo y prende la tele. Bueno, la primer película que comentaré no la vi en la tele sino en el cine: The happenning, traducida como El fin de los tiempos de M. Night Shyamalan, qué nombre, ¿ese es su verdadero nombre? Es maravilloso. De todas las películas que he visto de Shyamalan, la que menos me ha gustado ha sido Sexto sentido, y las que más La aldea y La dama del agua, hasta ahora que vi ésta sobre un fenómeno extraño que consiste en que la humanidad se deshaga de sí misma. Salí contentísima de la sala, como si hubiese visto algo alegre y esperanzador, tipo Amélie, pero no, es todo lo contrario. Pasa que Shyamalan… no sé cómo le hace para que la sordidez y el pesar pasen a ser una cosa intrigante, atrayente y casi bella. Luego vi en la tele Jhonny y June, una parte de la vida del gran Jhonny Cash. Las actuaciones son conmovedoras. Una tarde que llegué con ganas de echarme porque se acercaba un resfrío, enganché Misión imposible, pero no sé cuál. Actuaba Philip Seymor Hoffman, emocionante, qué lindos aparatitos, final pésimo. Me habían recontra recomendado la película española El milagro de P. Tinto, pero recontra recomendádola, así que la alquilé anoche y no sólo me pareció una película muy mala sino también desagradable.
Lo mejor igual, es apagar todo eso y seguir con la lectura de El enigma de París de Pablo De Santis. Dan ganas de llamarlo y agradecerle por su enorme cultura, por su humor, por Sigmundo Salvatrio, por haber escrito un clásico, por ser tan buen escritor.










