Empezó con una recreación de Los Pájaros de Aristófanes, en un tiempo en que no había tierra, sólo aire y pájaros que volaban en círculos y círculos. Entre ellos, una alondra. Un día, su padre murió. Y fue un gran problema, porque, ¿qué hacer con su cuerpo, si no había tierra? ¿Dónde dejarlo, si sólo hay aire? La alondra tuvo, al cabo, una idea: lo enterraría detrás de su propia cabeza. Y así comenzó la memoria…
Cuando Laurie Anderson habla, yo tiemblo. Me gusta la libertad con que teje pensamientos, sus abstracciones. La sutileza con que lo hace: tira de una idea como de un fino hilo de seda, que en el camino atrae otros hilos; arrastra distintos hilos que crean hermosas y redondas texturas, sonidos únicos. Y esa voz grave, como un filo de fuego, de hielo, de agua. Puede hacer lo que quiera con esa voz, sin cantar. Puede hacer doler y reír.
Después de más de una hora de show, apareció Lou Reed. Cuando ya pensabas que no tendrías el privilegio de escucharlo cantar en vivo nunca, aparece de pronto Lou Reed. Thanks, thanks. Cantaron juntos “El perdido arte de la conversación”. Uf. Eso mismo.
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3 respuestas hasta el momento ↓
Cass // Septiembre 2, 2008 a 1:00 p09 |
Qué sana envidia, che. Qué envidia neta.
Panoramix // Septiembre 14, 2008 a 1:00 p09 |
“What Fassbinder film is it?
The one-armed man walks into a flower shop
And says: What flower expresses
Days go by
And they just keep going by endlessly
Pulling you Into the future
Days go by
Endlessly
Endlessly pulling you
Into the future?
And the florist says: White Lily”
Asi fue el flechazo. Annus mirabilis 1986. Un pibe escuchando el difunto programa “Radioseñal”, por radio UNLP.
Ana // Septiembre 15, 2008 a 1:00 p09 |
Beautiful, Panoramix! Muchas gracias.