Conocí Wall Street una fría tarde de febrero. Una picardía, porque a pocas cuadras el barrio chino estaba a pleno con los festejos del año nuevo. Y algunos turistas y yo metidos en cambio en esa jungla de cemento desolada que es Wall Street un domingo por la tarde. Ni un arbolito, y cada paso rebotando en ecos contra las paredes. Grises y espejadas paredes.
“Jungla de cemento”, qué imagen ta manoseada. Pero es lo que es.
Nunca pasé por Wall Street en plena actividad; una picardía también. Hubiera sido interesante ver las correrías, escuchar los campanazos desde la calle, ver a los brokers, ver si de verdad están tan apurados como dicen que están, tan conectados y tan jóvenes. En fin, experimentar el núcleo más literal del capitalismo, que es, paradójicamente, el más abstracto. Por eso hubiera intentado entender. Habría frenado a alguien y: “Señor, ¿tiene un minuto para explicarme cómo funciona esto? Señor ¿es cierto que al dólar lo respaldan las divisas de venta de dólares en todo el mundo? En caso afirmativo, ¿eso qué significa? ¿Es verdad que las deudas externas cotizan en bolsa? ¿Y eso qué quiere decir? ¿Es cierto que en lugar de mover dineros de país a país usted mueve bonos que representan dinero? ¿Por cosas así lo llaman especulador? ¿Una acción vendría a ser un pedacito de empresa que a usted le pertenece? ¿Que bajen las acciones significa que la empresa está perdiendo plata y que por lo tanto esa acción no vale nada? ¿Y cuándo una acción se convierte en dinero en efectivo? ¿Por qué usted tiene un televisor plasma de X pulgadas y un pent house en la 5ta avenida comprado con plata invisible?” Tantas preguntas, quiero creer, no se responden en un minuto. No me hubiera enterado de nada por más de que hubiera ido allí en un día hábil.
Una vieja costumbre de las administraciones estadounidenses es tapar sus inseguridades con proporciones desmesuradas, de ahí la banderota que precede la bolsa de valores. Semejante proyección de nacionalismo sugiere tal vez que no estuvieron nunca muy seguros de lo que hacían.
Y vaya cosas, mientras la jungla de cemento parecía como muerta en esa fría tarde de febrero, a pocas cuadras los chinos festejaban, hacían acrobacias y desplegaban sus dragones. Por un instante la imagen tuvo el color de la premonición.
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6 respuestas hasta el momento ↓
Panoramix // Octubre 9, 2008 a 1:00 p10 |
Puede que tengas razon, pero, dejando de lado la magnitud, hay alguna sociedad virtuosa que no tenga sus yuppies cabeza de corcho, sus especuladores y su nacionalismo pedorreta? No se sufre igual en todos lados? Lo ajeno parece admitir menos carga de dolor o sufrimiento, no?
Nunca tan cierta la frase de Mel Brooks: “tragedy is when I cut my finger; comedy is when you walk, fall into an open sewer and die”.
Bss
Ana // Octubre 10, 2008 a 1:00 p10 |
Claro que sí, se sufre igual en todos lados. Sin duda en Chechenia más que en Nueva York, y en Sudán más que en San Juan, pero los parámetros del sufrimiento no han de cuestionarse ni andarse comparando. Y en lo personal, lo lejano no me duele menos por “estar lejos”.
Yo no critico EEUU en particular. Me enoja su administración, como me enojan tantas otras. Me enoja el críptico periodismo económico y me enoja que miles de personas sean rehenes de un sistema que no supo muchas cosas, entre ellas controlarse a sí mismo y que ahora muestra la hilacha pidiendo, por ejemplo, que vuelva el estado (hombre, ¿dónde está cuando se lo necesita??).
La frase de Mel Brooks me hizo acordar a otra: “Comedy is tragedy plus time”.
Ya te digo: los chinos tienen la poción mágica.
Salutti
Panoramix // Octubre 10, 2008 a 1:00 p10 |
Querida Ana: una vez leia en una biografia de Muhammad Ali, el campeon de boxeo, una anecdota de cuando habia ido a ver una funcion de lucha libre tipo “Titanes en el Ring”. Estaba ya sentado con un amigo cuando hace su aparicion en el ring un luchador de los mas odiados por el publico. En medio de la rechifla ensordecedora, el amigo le dice a Ali:-Mira como lo odian! Y Ali le responde: -Si, pero mira cuanta gente vino a odiarlo.
A veces me parece que esta relacion amor-odio con el Imperio tendria que resolverse de una vez. No queda bien el discurso anti-capitalista mientras se hojea The New Yorker o se larga todo para ver al Dr House. Y lo digo porque yo tambien aduve en la misma. En vez del pataleo adolescente frente a lo que no nos gusta de la cultura norteamericana (como si conocieramos cada rincon del pais…) y del cierto regocijo frente a las muy merecidas desgracias financieras, se deberia apuntar el objetivo hacia adentro de nuestro pais y ver que podemos resolver de nuestros propios bolonkis locales. Te devuelvo tu pregunta: mujer, donde esta el Estado argentino cuando se lo necesita?
A China, solo de visitas…
Saludos totales.
Ana // Octubre 10, 2008 a 1:00 p10 |
Mmm, sí, pero si uno no puede resolver la relación amor odio con algún muchacho o con una mascota, imaginate si la podrá resolver con el imperio. Mi discurso no es más anticapitalista que el de cualquiera, varios miles de estadounidenses incluidos. Y creo que el capitalismo a veces sí funciona, como en Noruega.
La vida cotidiana de millones de argentinos consiste en resolver como puedan bolonkis locales… No sé dónde está el estado, pero se lo sigue buscando.
En cuanto al contenido del post, a mí lo que me desespera es que la economía se haya vuelto en buena medida una cosa ficticia e imposible y no sólo en EE.UU. Me desespera y me da miedo. Bush acaba de decir a los ciudadanos “sus depósitos están garantizados”. ¿Y él qué sabe? ¿Qué tal si no? Tal como lo veo, el mercado ya tiene una lógica propia, jodida, voraz, y de eso no se escapa nadie. A algunos les irá peor que a otros y quizás este quiebre sea en realidad lo mejor que podría haber pasado, pues obligará al sistema a reordenarse, a apaciguarse, a repensarse.
Pero, como dice Mafalda, “siempre habrá alguien dispuesto a recoger la antorcha de la bestialidad”.
Salud Panoramix, quién te dice que no termine todo con un lindo banquete bajo las estrellas.
Panoramix // Octubre 10, 2008 a 1:00 p10 |
Coincido redondamente, las predicciones economicas siempre me han parecido menos confiables que el horoscopo del chicle Bazooka. Lo increible es como queremos creer en esa sabiduria de bola de cristal. Bush, como cualquier puntero politico de barrio lo sabe, no puede decir otra cosa que esa. Cuanto menos haga, diga o toque, mejor. El otro dia escuchaba a un diputado democrata diciendo candidamente: ya se ve mas claramente la luz al final del tunel…es el tren.
Lo unico bueno de las catastrofes es que siempre enseñan algo; en las epocas buenas todo se olvida, se podra decir. El mas grande ojala de los ojalases de que todo termine en un banquete, tocando el laud y deseando que no nos parta un rayo. Que Odin y Tutatis nos protejan.
saludos totales.
Bertita // Octubre 16, 2008 a 1:00 p10 |
Querida Ana, cuando yo era niña ¨todo lo malo del mundo quedaba tan lejos¨y la felicidad a la vuelta de la esquina… Con los años el mundo empezó a quedar más cerca… y no valió la pena.
Ahora que ya voy cerrando el ciclo, mirar en este momento, un día nublado desde un departamento de Madrid me hace muy feliz, y que mi familia esté bien… Pero si me preocupo demasiado por el mundo y por cosas que están fuera de mi alcance, la consecuencia es que no puedo disfrutar de lo bueno que tengo alrededor y me quita fuerzas para ayudar a quien esté cerca o lejos.
Un beso de ida y vuelta a la luna