Trabajo en el edificio de arena; a veces tomo escaleras que nunca tomé y llego a lugares en los que no había estado y confío en que eso seguirá pasando el año que viene y el otro porque cuando ocurre, cuando me pierdo, es como si el edificio respirara. Ya casi termino un libro de la periodista rusa Anna Politkóvskaya; leo y leo la historia de Rusia. Según un estudio publicado hace dos años, allí vive la población más triste del mundo. El libro comienza con un episodio del año 2004: Koni, la perra de Putin, había tenido cachorros y Putin sonreía a las cámaras con su mujeruca detrás, que decía: “Vladimir Vladimirovich está muy contento”, mientras en el norte enterraban a 13 personas que habían muerto en el atentado a un tren. A Anna la mataron en el 2006, y Koni, la perra, todavía vive; hace tres días Putin hizo que le pusieran un dispositivo en el cuello, para comprobar qué tal funciona su nuevo satélite rastreador. El ancho mundo allá lejos, así se llama un cuento de Ray Bradbury, el ancho mundo, pero luego no es tan ancho. Mientras tanto el edificio en el que trabajo es enorme y tal vez nunca termine de recorrerlo, como tampoco terminaré nunca de descubrir todo mi barrio pues aunque creo que ya sí, a veces me encuentro pensando “oh, nunca había visto esa casa” o “¿y ese edificio de dónde salió?” Y hace ya dos años que vivo aquí y recién el otro día me di cuenta de que Pergolini vive exactamente a la vuelta, pues de pronto hemos convergido. Tiene dos Mercedes negros tipo camioneta y una casa de fachada chata color beige que sólo podría llamar la atención por lo sosa y por eso mismo no la llama. Esta mañana estaba en lo de mi profesor que vive en un décimo piso y mientras hacía mate miré por el balcón a la gentecita sorteando los autos y a los autos sorteando a la gentecita, nunca convergen porque si convergieran un día pum y mi profesor no pierde la paciencia conmigo y utiliza muchas metáforas para que comprenda el piano, para ver si en algún momento el piano y yo convergemos y dejamos de estar tan lejos en el ancho mundo.
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2 respuestas hasta el momento ↓
Cass // Octubre 24, 2008 a 1:00 p10 |
Me partiste al medio. Puedo imaginar tus sensaciones al leer ese libro, y la verdad es que (como mucho de lo que me recomendaste ya) me muero de ganas de echarle una leída yo también…
Buen fin de semana, que te sea apacible y disfrutable
Gabo // Octubre 31, 2008 a 1:00 p10 |
Me gusta visitarte los viernes. Saludos Ana.