Qué verdad tan grande lo de que nadie es profeta en su tierra cuando se piensa en Oscar Alemán, en su tiempo uno de los mejores guitarristas del mundo, hoy uno de los mejores de todos los tiempos. Nació hace cien años en el Chaco, un 20 de febrero de 1909, y su infancia parece haber salido de la imaginación de un escritor que podía pasar de la festividad a la desolación con la misma soltura con la que Alemán aprendía a bailar y daba shows de niño junto a sus hermanos y su padre, del Chaco a Buenos Aires, de Buenos Aires a Brasil. Sus primeros pasos tuvieron el ritmo del malambo, y su precoz pulsión artística lo llevó a apropiarse de la guitarra, el instrumento que tocaba su papá, fascinando en Francia, España, Dinamarca, Portugal, Alemania, Italia, Grecia; fascinando a músicos tremendos, fascinando a quienes lo veían, un hombre con todo el swing, un hombre hot jazz.
Fue autodidacta pero tuvo mentores e influencias que marcaron por siempre su estilo, como el brasilero Gastón Bueno Lobo. Nunca aprendió a leer música, pero sus improvisaciones lo distinguieron siempre de los músicos “educados” de las bandas que integró. También podía cantar en varios idiomas, bailar y sabía cómo dar un espectáculo en los agitados y europeos años de entreguerras.
En 1932 Oscar Alemán se unió en París a los Baker Boys de Josephine Baker, la “diosa de ébano”, y fue su primera guitarra. Duke Ellington quiso sumarlo a su orquesta, se ganó la admiración de Louis Armstrong y fue amigo y compañero de escenario de Djiango Reinhardt, con quien compartió la capacidad de desarrollar un estilo de tocar la guitarra que imprimió en el jazz un carácter completamente nuevo.
De vuelta a la Argentina durante la II Guerra Mundial, Alemán formó un Quinteto de Swing (también Quinteto de Jazz), con el que grabaría numerosos discos. Participó en algunas películas: “Buenos Aires canta” (1947), “El ídolo del tango” (1949), e “Historia de una carta” (1957) y realizó los arreglos musicales de “El ángel desnudo” de Carlos Hugo Christensen (1946). Grabó su último disco, “Sí, otra vez!” en 1979, un año antes de su muerte.
Vale, en serio que vale la pena redescubrirlo. Sus discos se consiguen y están muy baratos. Y su biografía, quién sabe, tal vez alguien llegue a escribirla.
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2 respuestas hasta el momento ↓
Waldo // Febrero 23, 2009 a 1:00 p02 |
Mi querido amigo, soy un gran admirador de Oscar Alemán y soy guitarrista de jazz desde hace mas de 20 años y te puedo asegurar que es muy bien recordado en nuestro pais por su público y lamento contradecirte porque también conozco gente que desde hace muchos años trabaja muy seriamente investigando su vida y obra. Por lo demas la nota es muy simpática. Cordiales saludos. Waldo Fonseca
Ana // Febrero 23, 2009 a 1:00 p02 |
Muchas gracias por tu aporte y por pasar, Waldo! Y disculpas si he escrito chorradas. Pasa que estuve buscando por esos días en todos los diarios del país y nada se dijo del centenario de Oscar Alemán (sólo un párrafo en La Nación el 21/2). El “estado” por así llamarlo, tampoco ha organizado un homenaje, podrían incluirlo en el festival de jazz de la Ciudad, tal vez. De todos modos, supongo que eso será siempre lo de menos si vive en la admiración y en los oídos de sus seguidores, donde quiera que estén… Saludos.