Felices juntos

Entradas clasificadas como ‘Freak-lance’

“Seriecita”

Julio 17, 2008 · 14 comentarios

Hace no tanto me dijeron que me falta picardía y que soy una “periodista de cultura seriecita”. Es decir: me está faltando un desacartonamiento a lo cool que la prensa actual exigiría. Psé, un desacartonamiento que a veces se parece bassstante al amarillismo; un desacartonamiento que pone la fé en el dinero y no precisamente en el talento o el crecimiento profesional del staff. La verdad que me está friendo la paciencia esto de no dar casi nunca en el clavo con las notas que propongo. A veces es muy ingrato ejercer el periodismo freaklance. Hay quienes atribuyen todo a la competencia (”y, es difícil: en Buenos Aires levantás una piedra y salen veinte periodistas”). Otros atribuyen la mala pata a cuestiones monetarias o al amiguismo (”me dijeron que no porque no tienen presupuesto” o “claro, pero a aquél le publican todo porque es amante de la editora”). Otros se lo toman como algo personal (”ese editor no me quiere” o “nadie me quiere”). Otros están a punto de tirar la toalla (”soy poco interesante” o “¿quién me manda a mí? Tendría que haber estudiado gastronomía”). Y ahora me entretendré haciendo una clasificación de editores:

El mudo: no contesta nunca.

El conciliador: un no rotundo, pero agrega que reconoce el esfuerzo y la ingratitud del oficio, gracias, vuelva pronto.

El zalamero mala onda: te ha dicho que no, pero agrega que inisistas porque tu material le interesa. Al insistir, proponiendo una vuelta de tuerca, te dice cosas como “mirá, amor, acá pedimos otra cosa” o “no, corazón, así no es” o “chiquita, ya te dije que no”.

El adicto a Martín Caparrós: hasta que no leas a Martín Caparrós, copies su estilo y te dejes crecer el bigote, no podrás colaborar en su medio.

El horroroso: acepta la nota con entusiasmo. Y al editarla le vuela una página entera.

El hijo del rigor: te encarga o acepta una nota que ofrecés. Mientras la escribís te llama unas cinco veces para decirte de mal modo cómo encararla. Al recibirla te reta feo por haber hecho algo sin consultarle. Al responderle poniéndolo en su lugar (”¡no me grites!”), te tratará bien para siempre.

El chiflado: le conseguís una exclusiva digamos, con Woody Allen o Salman Rushdie, y te contestará con igual entusiasmo a que si le hubieras ofrecido un saquito de té la virginia.

El maniatado: siempre tiene que hablarlo con un “superior”. Jamás contesta.

El comparador compulsivo (también conocido como el “Si no es primicia universal no sirve”): “Algo así escribió Juan de los Palotes para Babelia hace cuatro años”; “Algo parecido salió publicado en el suplemento cultural del octavo diario con mayor tirada de Lisboa”; “Pero eso salió en un blog de Idaho la semana pasada”.

El maravilloso: te encarga o acepta una nota que ofrecés, y al recibirla te llama para felicitarte. O al menos, para avisar que la recibió. Hay uno entre mil.

Categorías: Freak-lance

Bella bella Annemarie

Mayo 17, 2008 · 7 comentarios

Para mi alegría precumpleaños, con resfrío y todo, hoy publicaron en revista Ñ mi nota sobre Annemarie Schwarzenbach. Puede leerse acá

Categorías: Freak-lance

Annemarie

Marzo 27, 2008 · 3 comentarios

annemarie.jpg No, bueno, qué cansancio. Por suerte, menos mal, a dio’ gracias que no me hago cargo de las muchas décadas de burocracia capitalista que le muerden la cola a la gestión pública que a la vez le muerde la cola a los mohosos resortes burocráticos y así para siempre. Resuelvo lo que se puede e intento no homologar determinados modos de organización en mi propio cerebro. Eso ya comporta todo un trabajo de por sí. Y luego creo que la cabeza me dará para seguir en casa con otras cosas. Al final me está dando: conseguí vender una nota sobre Annemarie Schwarzenbach, ya la levantaré cuando la publiquen, en mayo. Annemarie era una escritora suiza, adicta a la morfina y rabiosamente triste. Parece que sacudía a quienes la miraban con una sensación parecida al extraño vacío que deja imaginarse el infinito. Un escritor (que no fue Klaus Mann, como se dice por ahí), le agradeció por pasear en este mundo “su bello rostro de ángel devastado”. Y mientras la Segunda Guerra latía bajo Europa, ella viajaba intermitentemente a Persia. A otros lugares también, pero sobre todo a Persia. Todavía intento averiguar por qué, por qué quiso ir tanto ahí. En eso estoy, leyendo y leyendo y leyendo sobre ella, asomándome a su ventana, escudriñándola en fotos viejas. Conseguí finalmente Muerte en Persia, su único libro traducido al castellano. Huidizo el libro, como ella. Bueno, me voy a cenar.

Categorías: Freak-lance

Inspiraciones I

Marzo 11, 2008 · 4 comentarios

marvin.jpg Automáticamente pienso que hice algo mal y que me van a echar. Si entra el jefe de mal humor, o el jefe de él pasa sin saludar, es porque han estado hablando mal de mí la noche anterior. Si una de las secretarias no me sonríe, es porque acaba de recibir la noticia de mi despido y da cuenta de la prolongación jerárquica que le toca poniéndose antipática conmigo. Si la gente de mesa de entradas no responde con un “buenos días” a mi mismo exacto volumen, es porque no acaté alguna tácita forma protocolar y de eso no se vuelve. Tampoco se vuelve de la fama de ratera. Ayer el chico que tengo al lado se pidió dos cafés; quería uno doble, pero no había tazas grandes, así que vengan dos pequeñas. Y yo vacié una pensando que era para mí, pero qué amable colega, pensé, muchas gracias, le dije. Y él tuvo la delicadeza de explicarme el malentendido primero, y de no arrebatarme la taza después. En fin, que cada día puede ser el último en el puesto de trabajo, estoy al borde del peligro todo el tiempo, en la mera, mera cornisa. Es divertido, no crean. Cuando la neurosis se pone así hiperactiva, se anula a sí misma para volverse una muy inagotable fuente de imaginería a utilizar -ojalá- en propósitos menos zonzos.

Categorías: Freak-lance

The system

Marzo 6, 2008 · 5 comentarios

florida.jpg Es medio triste comer un pancho de parada en Florida a las tres de la tarde. También lo es comer un dudoso triple de pollo, a la vuelta del kiosco que vende los panchos. Es como la soledad mal llevada. Pero se cede a eso o se desembolsan 28 pesos en un restaurante con entrada y postre, y se vuelve tarde y culposa al puesto de trabajo. No más la tarta que había preparado la noche anterior, con un vaso de vino o un licuado, sobre mi propia mesa en mi alquilada casa, con mis propios platos, cubiertos, ingredientes y timing. Ahora siempre será almorzar afuera, hasta que le agarre el ritmo a la oficina, la confianza a los colegas, y pregunte cuál es el mejor lugar para pedir el almuerzo delivery que comeré frente a la computadora. Ahora ya no más regodearme silenciosamente en el hecho de que nunca tengo que tomarme subtes en hora pico, porque empecé a tomarlos. Ahora voy al centro todos los días, antes sólo cuando quería o cuando tenía que facturar alguna cosa que había hecho desde casa. Ahora tengo un jefe de a de veras, de esos que están tras una puerta tras una secretaria. Durante ocho años trabajé así como escribo ahora, descalza, despeinada y levantándome cada cinco minutos a hacer otra cosa. Mail, teléfono y word era todo lo que necesitaba. Ahora tengo que hablar mucho, saludar, sonreír, ir bien vestida… No me quejo, no me molesta realmente ni peinarme ni vestirme ni bañarme todos los días a las 8 am. Es que estoy un poco en shock con todo esto porque yo vivía de otra forma. Y me pregunto qué cambiará en mí. Forzosamente ha de cambiar algo; aparte de mi situación financiera a fin de mes, me preguntó qué cosa más profunda comenzará a gestarse con la nueva rutina, con ver a Buenos Aires así de cerca todos los días.

Categorías: Freak-lance

Una entrevista a Pedro Mairal…

Diciembre 24, 2007 · 2 comentarios

mairal.jpg que hicimos con Eugenia, aquí.

Categorías: Freak-lance

La entrevista que no fue

Septiembre 1, 2007 · 2 comentarios

conwoody.jpg En el ADN de hoy sale Woody Allen en la tapa. Cada vez que veo a Woody Allen me da un no sé qué en el estómago. Porque en febrero estuve a punto de entrevistarlo… Fui a verlo al Café Carlyle de Nueva York, justo el lunes que empezaba la temporada de toques de la Woody Allen & The New Orleans Jazz Band. Las entradas estaban agotadas hasta mayo, pero si llegabas temprano podías sentarte en uno de los 6 o 7 banquitos de la barra, y ver el show por 30 dólares menos. Lo hice, reservando un lugar para mi amiga Gise que llegó al rato. Había que consumir algo. Lo más módico: copa de vino a 20 dólares. Lo hacemos. Entró finalmente Woody con su clarinete y yo con la idea fija de encontrar el momento de solicitarle una entrevista. (más…)

Categorías: Freak-lance

CV freak-lance

Junio 14, 2007 · 5 comentarios

freelancers.jpg En Estados Unidos hay un sindicato de freelancers, que ahora está, por ejemplo, luchando por conseguir nuevos seguros médicos. Su página define este tipo de trabajadores como “individuos que trabajan freelance (vale), o son contratistas o consultores independientes, o ’self-employed’ o empleados de medio tiempo/ temporarios o que se desempeñan en varias empresas a la vez”.
Yo entro en las categorías freelance y “self-employed” y podría formar parte del sindicato sin problemas. Le exigiría, eso sí, que brindara asesoramiento respecto del armado del CV correspondiente, ya que el currículum de un freelance es una cosa dificilísima de hacer. Después de la parte de “estudios” se entra a la nebulosa categoría de “experiencia laboral” de la que se desprenderá un complejo ramaje de nuevas categorías para que quepa todo lo que uno ha hecho. Allí muchas ‘changas’ han de dejarse irremediablemente de lado (aunque te haya llevado un año, no vale poner que pasaste a formato digital todas las obras de teatro de tu vecina). Ahora bien, ¿para qué quiere armarse un CV un freelance? ¿Para obtener un trabajo “de verdad”? No siempre. Yo he armado CVs para obtener otros trabajos freelance, o para aplicar a becas. De cualquier modo, nadie dijo que un CV sea determinante… para ninguna cosa.
¿Jubilación? No pensé en eso todavía. ¿Aportes? Ídem. ¿Vacaciones pagas? Ah, ¿existen todavía?. ¿Obra social? Una que me quedó de antes. ¿Sueño de la casa propia? No. ¿Créditos? En este país ni loca. ¿Y la fluctuación en los ingresos? Cierta, pero tengo tiempo para leer y puedo hacer un picnic en Plaza Francia un martes a las 3 de la tarde . ¿Crecer laboralmente? Sí, por empezar, hace rato dejé de llamar a mis múltiples trabajos “changas”. Y casi nunca tengo que tomarme el subte en hora pico.

Categorías: Freak-lance